Las flores no aparecieron hasta el Cretácico

La Era Mesozoica fue un periodo de grandes cambios tanto geológicos, como climáticos y evolutivos. En este periodo en que los dinosaurios dominaban la Tierra, aparecieron numerosas especies animales y, por supuesto, también surgieron nuevas especies vegetales. Es hacia el final de la era mesozoica cuando se produjo uno de los mayores cambios en el paisaje de la Tierra: la aparición de las angiospermas o plantas con flores.

 

Durante el Triásico, que comenzó hace 250 millones de años, el clima era muy cálido y apenas llovía. La vegetacion predominante eran las gimnospermas, es decir, las plantas con las semillas a la vista. Estas plantas eran polinizadas generalmente por el viento y tardaban mucho en germinar. Había bosques de gimkgos, helechos gigantes, coníferas parecidas a los pinos y plantas similares a las palmeras llamadas cicadáceas.

 

Hace 200 millones de años comenzó el periodo Jurásico. El clima se fue volviendo más húmedo y caluroso. El paisaje era más rico en vegetación que en el Triásico y las coníferas, helechos y cicadáceas formaban frondosas junglas. Sin embargo aún no habían aparecido las flores ni la hierba.

 

 

No es hasta el periodo Cretáceo, hace 145 millones de años, cuando se produce uno de los mayores cambios del paisaje que han habido: aparecen las angiospermas, es decir, las plantas con flores y la hierba.

 

Éstas inician una progresiva difusión por todo el planeta y una gran diversificación. A diferencia de las gimnospermas, portadoras de semillas desnudas, las angiospermas encierran sus semillas en el interior de un ovario, que las protege de las infecciones fúngicas, de la desecación y del ataque de los insectos.


Hay teorías que creen que la aparición de dinosaurios devoradores de plantas bajas, propició la aparición de plantas capaces de crecer y generar semillas con rapidez para perpetuar sus especies. Las angiospermas tenían esta capacidad y las gimnospermas no. Otros piensan que este proceso fue justo a la inversa, es decir, que fue la difusión de las angiospermas la que habría favorecido la aparición de herbívoros pacedores que se alimentaban de plantas bajas.

Hayas, higueras, abedules, acebos, magnolias, robles, palmeras, sicomoros, nogales y sauces forman rápidamente bosques y es en este periodo en el que aparece también la hierba.

 

 

Cada vez hay más insectos que ayudan a polinizar las flores, como abejas, libélulas, cucarachas, grillos, chinches, escarabajos, moscas, avispas y termitas.


Actualmente uno de los mayores yacimientos de ámbar del cretáceo se sitúa en Álava donde se han encontrado más de 1.500 fósiles de artrópodos fundamentalmente insectos (55 % dípteros, como moscas y 24 % himenópteros que incluyen abejas trigonas). Las especies de mariposa más antiguas que se conocen han sido halladas en estos registros fósiles. Ver Museo de Ciencias Naturales de Álava y el Yacimiento de ámbar de Peñacerrada.
También se ha encontrado ámbar del Cretáceo con insectos en la cueva del Soplao en Cantabria, y en Sant Just, Teruel.

 

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